La industria prepara la próxima evolución de las redes inalámbricas empresariales
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Mientras las organizaciones comienzan a desplegar Wi-Fi 7, los fabricantes ya trabajan en la siguiente generación inalámbrica. El futuro de Wi-Fi no estará marcado por mayores velocidades, sino por mejoras en rendimiento, latencia, automatización y soporte para entornos impulsados por IA.
La industria tecnológica apenas ha comenzado a acelerar la adopción de Wi-Fi 7 y ya tiene la vista puesta en su sucesor. Aunque las especificaciones de Wi-Fi 8 todavía no están cerradas, los trabajos de estandarización avanzan y los fabricantes empiezan a definir las capacidades que caracterizarán a la próxima generación de conectividad inalámbrica.
Siân Morgan, directora de investigación de Dell'Oro Group, destaca que la evolución tecnológica sigue una dinámica de innovación continua en la que cada nueva generación se construye sobre los avances anteriores. En el caso de Wi-Fi, ese proceso ha transformado una tecnología inicialmente diseñada para intercambiar correos electrónicos y pequeños volúmenes de datos en una infraestructura crítica para empresas, centros educativos, espacios públicos y entornos industriales.
La relevancia alcanzada por esta tecnología queda reflejada en las cifras citadas por la Wireless Broadband Alliance (WBA), que estima la existencia de más de 20.000 millones de dispositivos compatibles con Wi-Fi a nivel mundial y atribuye a esta tecnología más de cuatro billones de dólares de valor económico generado.
2026 será un año clave para Wi-Fi 7
Antes de que llegue Wi-Fi 8, la industria todavía tiene pendiente completar la transición hacia Wi-Fi 7. Según el análisis, aproximadamente una cuarta parte de los puntos de acceso empresariales vendidos durante 2025 ya incorporaban esta tecnología, pero la adopción está aumentando rápidamente y se espera que se duplique a lo largo de 2026.
Esta aceleración explica por qué puede resultar sorprendente que los desarrolladores ya hablen de Wi-Fi 8 cuando muchas compañías aún están valorando sus inversiones en la generación actual. Sin embargo, la experta considera que se trata de un proceso habitual dentro del ciclo tecnológico de las redes inalámbricas.
A diferencia de generaciones anteriores, la principal motivación de Wi-Fi 8 no será incrementar significativamente el ancho de banda. Según la analista, los avances conseguidos en los últimos años han proporcionado velocidades suficientes para la mayoría de los escenarios empresariales actuales.
El foco se desplazará hacia otros aspectos cada vez más relevantes para las organizaciones, especialmente en un contexto marcado por la expansión de la inteligencia artificial, el aumento de las amenazas de ciberseguridad y la automatización de procesos mediante robots y sistemas autónomos.
Entre las mejoras previstas para Wi-Fi 8 figuran un rendimiento más estable y consistente en condiciones reales de uso, mayores velocidades de subida, mejor funcionamiento durante el desplazamiento entre puntos de acceso, uso más eficiente del espectro disponible, menor latencia para aplicaciones sensibles al tiempo de respuesta, y mayor eficiencia energética tanto en dispositivos como en infraestructuras de red.
Morgan considera poco probable que Wi-Fi 8 incorpore una única funcionalidad revolucionaria capaz de provocar migraciones masivas inmediatas desde Wi-Fi 7. En cambio, prevé una adopción gradual basada en la renovación natural de infraestructuras y en la evolución del soporte proporcionado por fabricantes y proveedores tecnológicos.
La experiencia de generaciones anteriores demuestra que la disponibilidad de dispositivos compatibles es uno de los factores decisivos. La adopción de Wi-Fi 6E, por ejemplo, se vio limitada porque muchos fabricantes optaron por dar el salto directamente desde Wi-Fi 6 a Wi-Fi 7, reduciendo el atractivo comercial de la tecnología intermedia.
Otro elemento clave será el abandono progresivo de versiones más antiguas. A medida que los fabricantes concentren recursos en los nuevos estándares, disminuirán las capacidades de mantenimiento y actualización para generaciones anteriores.
Los primeros equipos llegarán en 2028
Según las previsiones recogidas en el análisis, los primeros puntos de acceso empresariales basados en Wi-Fi 8 llegarán al mercado en 2028. Para entonces, las organizaciones que todavía operen con infraestructuras Wi-Fi 5 se verán obligadas a plantear una renovación para garantizar soporte tecnológico y compatibilidad futura.
Una vez iniciada esa actualización, muchas empresas optarán por desplegar la última generación disponible, incluso aunque exista una diferencia moderada de precio frente a tecnologías anteriores. La razón, según la analista, es que los requisitos empresariales relacionados con capacidad, rendimiento, seguridad y automatización seguirán aumentando durante los próximos años.
Las previsiones de Dell'Oro Group apuntan a que la adopción de Wi-Fi 8 crecerá progresivamente a partir de 2028, especialmente entre las organizaciones que todavía utilizan Wi-Fi 6 o tecnologías anteriores. Además, aquellas situadas en regiones donde ya está autorizado el uso de la banda de 6 GHz podrán beneficiarse de mejoras significativas de rendimiento introducidas inicialmente con Wi-Fi 6E.
La firma estima que para 2032 más de la mitad del mercado empresarial habrá migrado a Wi-Fi 8. Y, para entonces, la industria probablemente ya habrá comenzado a debatir la siguiente generación inalámbrica: Wi-Fi 9.